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El ritmo sueño/vigilia constituye el paradigma de un ritmo circadiano, es decir, aquél que varía cada 24 horas. En efecto, el organismo vivo (humano, animal y vegetal) funciona en base a ritmos y oscilaciones, cuyo período es variable. Aquellos que oscilan cada 24 horas aproximadamente se llaman ritmos circadianos y su regulación de pende de un grupo de neuronas en ¡los núcleos supraquiasmáticos del cerebro que constituyen el llamado reloj biológico. Este reloj, a través de señales que le llegan desde la retina por el nervio óptico, se sincroniza a un período de 24 horas (periodo luz:oscuridad) y, a su vez, controla la producción rítmica de la melatonina en al glándula pineal. Por ello, la producción de la melatonina pineal sigue un ritmo también de 24 horas, es decir, un ritmo circadiano, aumentando su producción por la noche y reduciéndose durante el día. La melatonina se vierte a la circulación central y periférica, llegando a todas las células del organismo por la noche, y su pico nocturno sirve de señal para sincronizar las funciones rítmicas de dichas células. Por eso se le llama a la melatonina el mensajero de la oscuridad.

¿Cómo regla la melatonina el ritmo del sueño? La melatonina es inhibida durante el día por la luz blanca del sol o interior. Pero conforma el sol se va poniendo, la luz blanca se vuelve cálida, anaranjada, rojiza, y esta luz pierde un componente fundamental de regulación que es la longitud de onda entre 460-480 nm presente en la luz blanca y responsable de la inhibición de la melatonina diurna. Así que, en el hábitat natural, al atardecer, desaparece ese componente inhibitorio y la melatonina empieza a producirse para que, unas 4 horas más tarde, haya suficiente melatonina circulante para inducir la fase de somnolencia que precede al sueño. La melatonina sigue subiendo pro la noche hasta alcanzar su máximo, aquel pico que hablábamos antes, para mantener el sueño y ya entonces empieza a disminuir bajando sus niveles hasta valores mínimos de la mañana lo que nos lleva a despertarnos. Además, la melatonina inhibe la activación del sistema nervioso central favoreciendo su inhibición, favoreciendo así el sueño. Otros factores se asocian a la melatonina para mantener un ritmo de sueño ideal; son por ejemplo los cambios en la temperatura corporal central que, conforme aumenta la melatonina se va reduciendo, reflejando ese efecto de relajación de la melatonina antes comentado. Y, por supuesto, no olvidar nunca la tríada de higiene de sueño: mucha luz por la mañana, poca a partir del atardecer, ejercicio físico mejor por la mañana, y cenar 3-4 horas antes de dormir. Con todo ello, un adecuado diagnóstico nos permite valorar la dosis efectiva de melatonina, así como la hora de administración, para corregir un trastorno del sueño, algo para lo que el Instituto Internacional de Melatonina es especialista.

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